viernes, junio 09, 2006

Chop Suey (Parte II)

Saudek.

Dos días antes del asesinato me llamó por teléfono (en la que fue la última conversación que tuve con él) me contó que a su casa había llegado un sobre de manila. Adentro había un par de hojas, se trataba de una reseña sobre Las Noches Blancas, firmaba Madeleine. Nunca la había leído. En ella decía que la novela "tenía la madurez de un escritor que ya había pasado por la retórica y había sido castigado con el látigo de la autocrítica", "de esas novelas maestras que nunca son obras emblemáticas pero que alcanzan la perfección". Las dos cuartillas eran una valoración estética de la escena en que el Boxeador estaba acostado boca arriba, encandelillado por la luz del bombillo "sentía el viento que entraba por la ventana como el último suspiro de la bestia solitaria, ese dios que le había regalado un puñado de recuerdos melancólicos y una vida miserable, él era un cobarde, pero menos que su dios, quien agonizaba por voluntad propia". Ese párrafo no le sonó tan mal ahora que lo leía citado en la reseña que tenía en sus manos, siguió leyendo la siguiente cita que hacía Madeleine de su propia novela: "durante varias horas, antes de besar la lona como lo había convenido en el soborno, había logrado sobrevivir en este mundo sin el báculo de la fe, por supuesto, recibió el castigo en diferido en forma de un balazo a quemarropa". Iván K me contó que la leyó varias veces con esa extraña sensación de hacerlo por primera vez, hojeó el libro para buscar el párrafo, la escena estaba en la mitad de la novela, ahí estaba, ya casi la había olvidado, era la muerte del protagonista. Lo extraño es que Madeleine solo escribió sobre esa imagen, como si se tratara de una extraña fijación, como quien analiza un poema. La reseña tiene por título Las noches siempre son blancas.

Ahora miro la foto y veo que están hablando en el parque donde fueron baleados. Ya anocheció y están de pie discutiendo. Los alumbra un poste luz. De vez en cuando Iván K mueve las manos, como alegando, Madeleine solo escucha, a pesar de que están discutiendo se ven tranquilos, como si planearan algo y tuvieran todo el tiempo para hacerlo. Ya pasó todo, no alcanzo a calcular hace cuantos días fue el asesinato.

1 Comentarios:

Blogger Maria Vasilievna dijo...

¿són textos propios? Me gusta la asociación del blog con este personaje. De hecho soy admirador de este y otros cuentos cortos de chejov que me gustaria publicar con ilustraciones.

saludos.

3:30 p. m.  

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